PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 65: The People vs. Pablo.

Jesús dice: "La verdad os hará libres". Es por eso que en PANCHO LEE LA BIBLIA, yo los libero de la esclavitud, transmitiéndoles la verdad sobre la Biblia. Es una labor sacrificada, pero vale la pena. Sí, soy prácticamente un super-héroe o un santo. No big deal. El día de hoy aprenderemos sobre una disputa legal muy larga y complicada, como el juicio de O.J. Simpson pero sin lo sensacional y emocionante. Espero que lo disfruten.

HECHOS 21: Pablo llega a Jersualén y se reúne con los cristianos que están ahí. Los rumores sobre Pablo lo preceden: Que acepta a judíos y gentiles por igual en su culto, y que no los obliga a circuncidarse. Sus amigos de la Iglesia le recomiendan que se cuide. Sin embargo, Pablo decide ir directamente al templo. Ahí lo reconocen los judíos y se amontonan para atraparlo, arrastrarlo fuera del templo y golpearlo hasta la muerte. El tribuno romano y sus centuriones se dan cuenta de que todo el pueblo está alborotado, dispersan a la multitud y se llevan a Pablo amarrado a su fortaleza para interrogarlo. La multitud de judíos van detrás de ellos, gritando insultos y amenazas de violencia.

Ya en la fortaleza, el tribuno reconoce a Pablo de los días cuando trabajaba como soldado del imperio, cuando todavía se llamaba Saulo. Pablo le pide permiso para hablarle a la multitud que lo quiere matar y el tribuno se lo permite.

HECHOS 22: Pablo le habla en hebreo a la multitud. Les cuenta su historia, de cómo era un soldado judío que perseguía y encarcelaba a cristianos, pero luego se le apareció Jesusito, se convirtió y viajó por el mundo predicando el Evangelio. Los judíos lo escuchan, pero no cambian de opinión, siguen obstinados en matarlo. El tribuno decide interrogar a Pablo por medio de azotes, para descubrir por qué le tienen tanto odio los judíos. Antes de que comiencen a golpearlo, Pablo se defiende, diciendo que está en contra de la ley azotar a un ciudadano romano sin ponerlo en juicio antes. ¿Entonces es romano o es judío? No entiendo nada. El tribuno no se atreve a torturar a un ciudadano romano y Pablo se salva de ser torturado. Al día siguiente, el tribuno manda a traer a los príncipes de los sacerdotes, para que hablen con Pablo y así se descubra la causa de tanto drama.

HECHOS 23: Pablo habla enfrente de los sacerdotes, les dice que es fariseo (al parecer es la nacionalidad que más le convenga en el momento) y logra convencer de su inocencia a los fariseos que están entre los sacerdotes. Pero los demás se enfurecen y se arma una pelea entre toda la multitud. Los soldados entran para parar el caos, y regresan a Pablo a su celda. Algunos de los sacerdotes han decidido que al siguiente día, cuando saquen a Pablo de nuevo para hablar, lo matarán ahí mismo. Sin embargo, un sobrino de Pablo se entera de esto, y le chismea al tribuno, quien decide que es mejor deshacerse de Pablo para ya no tener problemas. Lo manda escoltado con doscientos centuriones montados con el gobernador de la región, Felix.

HECHOS 24: Pablo tiene que defenderse una vez más, esta vez con el gobernador Félix. Acuden también los príncipes de los sacerdotes y esta vez trajeron a un orador llamado Tértulo, para que les ayude a persuadir a Félix de que Pablo es un criminal peligroso. Tértulo se pone a acusar a Pablo de ser un instigador de la sedición para los judíos, y entre las acusaciones halaga a Félix para ganarse su simpatía. Dato curioso: Los halagadores son de las personas más despreciables que existen, y en la Divina Comedia su castigo es ser ahogados en mierda durante toda la eternidad. Ese infierno está al lado del infierno del catsup, que está reservado para quienes le echan catsup al ceviche.

Es turno de Pablo para defenderse. Él dice lo mismo de siempre: que sólo está predicando la palabra de su dios y tiene tanto derecho a hacerlo como los judíos.

Después de escuchar las dos versiones, Félix dice que necesita tiempo para meditar e informarse más sobre este conflicto, una vez que haga esto, pronunciará su juicio en unos días. Al final, Félix decide tener encerrado a Pablo más tiempo, con la esperanza de que los cristianos le ofrezcan dinero a cambio de su libertad. Así pasan dos años y Félix es reemplazado en su puesto de gobernador por Festo.

HECHOS 25: Festo vuelve a poner en juicio a Pablo y se repite la misma defensa de siempre. Festo está tratando de quedar bien con los judíos y dice que Pablo debería ser juzgado en Jerusalén, pero Pablo dice que de ahí viene y no se resolvió el caso, mejor que lo manden a ser juzgado por el mismísimo César. Festo está feliz de deshacerse de este problema, y acepta mandarlo con el emperador.

En esos días, el rey-cliente de la región (es decir, un rey que es subordinado del César, y se encarga de administrar esa área), Agripa, llega a visitar a Festo, y él le cuenta sobre la controversia que se está llevando a cabo. Le cuenta que los judíos están acusando a Pablo de todas estas cosas sin tener pruebas, pero como se trata de la religión de ellos, a él le vale madre y sólo quiere echar el problema a otro lado. A Agripa le cautiva el drama y le pide a Festo que le permita escuchar a Pablo.

 

Nikolai Bodarevsky

Nikolai Bodarevsky

HECHOS 26: Pablo se presenta frente a Agripa y cuenta una vez más su historia. El rey queda conmovido por lo que le cuenta Pablo:

Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades que me haga cristiano.

Tanto Agripa como Festo deciden que Pablo no ha hecho nada para quebrantar la ley romana, pero ahora se ven obligados a mandar a Pablo con el Emperador, ya que pidió ser escuchado por el César. En esa época, inclusive el emperador de Roma tenía que escuchar a sus súbditos de vez en cuando, tenían más democracia que ahora.

HECHOS 27: Pablo tiene que viajar una vez más, en una nave llena de otros presos y los centuriones que los vigilan. Se encuentran con muchas tormentas tremendas que los hacen perder el curso, y terminan encallando en una isla desconocida. El protocolo de los centuriones indica que en estas situaciones hay que matar a los prisioneros para que no se escapen, pero a uno de ellos le cayó bien Pablo, y convence a los demás de salvarle la vida a los presos.

HECHOS 28: Descubren que la isla donde aterrizaron se llama Melita. Ahí viven unos bárbaros que reciben con amabilidad a los náufragos, y les dan de comer. Mientras están preparando la comida, una víbora muerde a Pablo en la mano. Los bárbaros reconocen que el veneno de esa especie de víbora es letal, y se preparan para que en cualquier momento Pablo caiga muerto. Pero Pablo nomás sacude su mano y se cae la serpiente, el veneno no le afectó en lo más mínimo. Los nativos se maravillan de esto y piensan que Pablo es un dios. Se quedan en esa isla tres meses. Mientras tanto, Pablo aprovecha ese tiempo para curar a los enfermos que hay en la isla, muy acomedido.

Después de este tiempo, logran salir de la isla en un barco alejandrino, y finalmente llegan a Roma. En la ciudad, los centuriones le permiten a Pablo andar libre, siempre y cuando un soldado lo acompañe. Pablo convoca a los sacerdotes principales de los judíos y les cuenta sobre su caso (por quinta vez en este libro extremadamente divertido). A los judíos cosmopolitas de la capital no les importa el drama que gira al rededor de Pablo, y le permiten practicar su culto. Tienen cosas mucho más importantes por las cuales preocuparse, como el derecho a meter a sus perritos al supermercado. Pablo se queda en Roma durante dos años, predicando las enseñanzas de Jesusito.

RESEÑA DEL LIBRO DE HECHOS: No es demasiado entretenido. Ninguno de los apóstoles es tan carismático como Jesús. Estos libros de la Biblia ya dejaron de tener tanta tortura, genocidios y violaciones, así que son menos moralmente repugnantes que el Antiguo Testamento, pero siguen siendo muy aburridos. El largo juicio de Pablo no tuvo nada de interesante y no aportó nada a la historia, fue un cebo total.

CALIFICACIÓN: 2 DE 8 TENÁCULOS.