PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 58: Semillitas y arbolitos

¡Hola amigos! Es viernes, y eso significa que es hora de retomar nuestros estudios bíblicos. He estado preparándome haciendo ayunos y meditaciones, para incrementar mi poder mental al máximo y traerles unos resúmenes de calidad óptima triple-A. Sin más preámbulo, comencemos:

MATEO 13: Jesús le predica más lecciones a la multitud que viene tras de él. Dice sus enseñanzas en forma de parábolas porque sabe que es más fácil aprender una narrativa que datos sueltos, entonces habla de semillas, árboles, hierbas, piedras y cosas así, que es lo que entiende esta gente. Todos quedan muy asombrados de la sabiduría de Jesús.

MATEO 14: Yo pensaba que el rey Herodes ya se había muerto, pero resulta que no, en este capítulo vuelve a aparecer. Herodes tiene capturado a Juan el Bautista, el libro no dice muy claramente por qué razón, pero al parecer Herodes se quería coger a la esposa de su hermano, Herodías, y ella odiaba a Juan. En la fiesta de cumpleaños de Herodes, Herodías manda a su hija a que baile enfrente de todos. Herodes no puede contener su lujuria, y le promete a la hija de Herodías cumplirle cualquier capricho que ella le pida. Ella le pide la cabeza de Juan el Bautista, de acuerdo a las instrucciones de su madre. Herodes cumple su promesa, decapita a Juan y le presenta la cabeza a su novia y a Herodías.

Las noticias de la muerte de Juan el bautista llegan a los oídos de Jesús, pero al parecer no le afectan mucho porque sigue haciendo lo de siempre, vagando por ahí con la multitud que lo sigue, sanando a los enfermos y haciendo alarde de sus poderes mágicos. En una parte hace que se multiplique la comida para alimentar a todos sus seguidores, y en otra camina sobre el agua, nomás para presumir.

MATEO 15: Los fariseos siguen molestando a Jesús, cada vez encuentran detalles más triviales de los cuales quejarse. En esta ocasión están acusando a los discípulos de Jesús de no lavarse las manos antes de comer. Jesús, como siempre, los manda a la chingada, y les dice que ellos no tienen derecho de estar acusando a nadie, ya que son unos avaros que donan su dinero al templo antes de usarlo para ayudar a sus padres (es medio hipócrita esta crítica de parte de Jesús, ya que él le recomendó a sus seguidores abandonar a su familia).

Jesús aprovecha esta ocasión para darle un discurso a sus seguidores. Dice que es más dañino lo que sale de la boca que lo que entra en ella, ya que si alguien come algo contaminado, a lo mucho causa indigestión y diarrea. Sin embargo, las palabras que salen de la boca pueden ser evidencia de que el alma de la persona está corrupta. Por lo tanto, es peor alguien que se la pasa diciendo mierda que alguien que come sin lavarse las manos. Todo eso está muy bien, pero Jesús no menciona que en esa época, a la mayoría de las personas que les daba diarrea se morían en un charco de su propio excremento.

Jesús sigue viajando de ciudad en ciudad y se encuentra con una mujer vieja, quien le dice que su hija está poseída por un demonio, y le ruega que la cure de este mal. Jesús se pone super mamón y la ignora. Los discípulos tratan de llamar su atención para que ayude a la anciana, pero Jesús sigue negándose, comparando a la viejita con un perro.

Y respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.

Desesperada, la señora se humilla ante Jesús y dice que sí es un perro, pero que aún los perros comen las migajas que se caen de la mesa. Sólo entonces, Jesús felicita a la mujer por su fe, y sana a su hija con sus poderes.

Jesús sigue curando gente después de eso, y a nadie más lo obliga a humillarse de esa manera. También vuelve a multiplicar panes y pescados para alimentar a todos.

MATEO 16: Los seguidores de Jesús ya se han vuelto tan dependientes de él, que no comen pan sin que él se los mande.

De los doce discípulos preferidos, Pedro es el más consentido, porque se la pasa haciéndole la barba. Es como el nerd de la clase que siempre le recuerda al maestro que puso tarea el día anterior. En recompensa a su lambisconería, Jesús lo nombra segundo al mando de su culto. Pedro será el líder de la nueva iglesia de Jesús, y tendrá la autoridad para decidir quién va al cielo y quién al infierno.

Jesús planea ir a Jerusalén a difundir su mensaje, pero profetiza que ahí va a ser acusado por los príncipes de los sacerdotes y condenado a muerte. Al escuchar esto, Pedro se preocupa. Dice algo así como "¡Ay, ay! ¡No, Jesusito! ¡No te mueras!". Jesús se torna en contra de Pedro de una manera totalmente bipolar:

Entonces él, volviéndose, dijo a Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres estorbo; porque no entiendes lo que es de Dios, sino lo que es de los hombres.

Jesús les advierte a sus discípulos que si continúan siguiéndolo, van a arriesgar sus vidas, pero los que pierdan sus vidas ganarán la vida eterna.

MATEO 17: Jesús se sube a un monte con tres de sus discípulos: Pedro, Jacobo y Juan. Una vez arriba, Jesús activa sus poderes y se pone a brillar como Super-Sayayín. Se aparecen Moisés y Elías, y se ponen a platicar con él. Luego se aparece Dios, en forma de nube de luz, y dice que Jesús es su hijo, y que deben hacerle caso en todo.

Al ver que esto sucede, los tres discípulos se caen al piso y se cubren la cara para no arriesgarse a ser destruidos por Dios. Jesús les toca las espaldas y les dice que se pueden levantar, cuando vuelven a abrir los ojos ya desaparecieron Dios y los profetas. Jesús les ordena que no divulguen nada de lo que vieron, hasta que él haya resucitado.

Jesús y los discípulos se bajan del monte y regresan con la multitud de seguidores. Ahí, un anciano le pide que exorcise a su hijo endemoniado, los otros discípulos ya habían tratado de sanarlo, pero no pudieron. Cristo regaña a los discípulos por no tener suficiente fe para poder hacer que funcionen los poderes, y saca al demonio del niño.

Después de esto, van a una ciudad llamada Capernaum, y una persona llega con Jesús a cobrarle impuestos. Jesús le ordena a Pedro que vaya al mar y que saque un pez de ahí. Pedro lo hace así y encuentra dos monedas en la boca del pescado, la cual usa para pagarle al hombre.

Aquí dejaremos a Jesús y su pandilla esta semana. ¡Nos vemos en la siguiente entrega de PANCHO LEE LA BIBLIA!