PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 59: Dejen que los niños se acerquen a mí

¡Saludos, nobles e inmaculados lectores! Ha llegado otro capítulo de PANCHO LEE LA BIBLIA. Me disculpo por haberme ausentado la semana pasada, pero no duden que me pasé toda la semana santa meditando sobre JESÚS y sus aventuras. Por cierto, las aventuras de Chuy están particularmente desatadas esta semana, no se arrepentirán.

¡Ups!

¡Ups!

MATEO 18: Jesús le enseña a sus discípulos que hay que imitar a los niños si quieren entrar en el reino de los cielos. Los niños son perfectos ante los ojos de Jesús, y por lo tanto, cualquiera que corrompa a un niño merece morir ahogado:

Y cualquiera que hace tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se colgara al cuello una piedra de molino de asno, y que se le anegara en lo profundo del mar.

Jesús repite que es preferible cortarse la mano o el pie - o cualquier otra extremidad - si ese miembro es causa de pecado. Es preferible entrar tullidito al cielo que irse entero al infierno.

Chucho también dice que cuando uno es ofendido por su hermano, debe de intentar por todos los métodos posible de reconciliarse con él. Al oír esto, Pedro pregunta que cuántas veces es el límite para perdonar a un hermano "¿hasta siete?", pensando que es cifra es tan ridículamente alta, que ni siquiera alguien tan compasivo como Jesús sería tan exagerado. Pero Jesús le contesta:

Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.

Aun así no se me hace tan jalado de los pelos, cualquiera que haya vivido con sus hermanos seguramente ha tenido que perdonarlos más de 490 veces.

MATEO 19: Jesús una vez más se pronuncia en contra del divorcio. Dice que Moisés lo permitió en sus días porque en esa época los judíos eran muy necios y duros de corazón, pero ahora, Jesús lo prohíbe y dice que lo que Dios une en el cielo, nadie de la tierra lo puede separar. La única razón válida para repudiar a una mujer es por "fornicación", es decir, si se descubre que la mujer tuvo sexo antes de casarse.

Una bola de niños se acercan a Jesús. Los discípulos tratan de alejarlos, pero Jesús los regaña, y les ordena que les permitan a los niños acercarse. Un niño le pregunta que qué tiene que hacer para ganarse la vida eterna. Jesús le contesta que seguir los mandamientos:

Le dice: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No cometerás homicidio. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.
Honra al padre y a la madre. Y, amarás a tu prójimo como a ti mismo.

El niño dice algo así como "Sí, 'mbre. Ya hago todo eso, pero qué más?" y Jesús le contesta que para ser verdaderamente perfecto, tiene que regalar todas sus posesiones materiales a los pobres y seguirlo. Al oír esto, el niño se desanima, dice algo así como "Uuuh no, así no juego" y se va. Jesús dice que es muy difícil para la gente rica entrar en el cielo. Así es, amiguitos, Jesús era un "chairo" anarco-socialista.

Pero os digo, que más liviano trabajo es pasar un cable por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el Reino de Dios.

MATEO 20: Jesús cuenta unas parábolas, y luego le anuncia a sus discípulos que ya es hora de entrar a Jerusalén a predicar su mensaje. Ahí es donde lo condenarán a muerte y lo colgarán de un madero, pero no hay pedo, porque resucitará al tercer día. En el camino a Jerusalén, Jesús bendice a unos niños y cura a un par de ciegos.

MATEO 21: La profecía dice que Jesús debe entrar a Jerusalén montado en un burro, y es muy importante seguirla al pie de la letra, por alguna razón. Entonces Jesús manda a unos discípulos a que se roben un burro para que lo pueda montar. Una vez que Jesús entra a la ciudad, lo recibe una gran multitud que grita porras y deja mantos y ramas de árboles en su camino.

Lo primero que hace Jesús es ir al templo y hacer un berrinche. Voltea las mesas y sillas de los comerciantes que estaban ahí y los expulsa, diciendo que esa es su casa, la cual debe ser usada para orar y no para vender cosas. Pudo haberles pedido que se fueran de buena manera antes de recurrir a la violencia, ¿no que muy pacifista?

Jesús va caminando por la calle y de repente le da hambre. Ve un árbol de higos en el camino, pero no tiene frutas. Jesús destruye al árbol con su magia por su insolencia, ¿cómo se atreve a no tener frutas cuando se le antojan a Jesús? Los discípulos quedan impresionados de esta muestra de poder, y Jesús les dice que todo eso y más es posible con la fe. Inclusive es posible mover una montaña y lanzarla al mar. ¡Guau!

Los príncipes de los sacerdotes de Jerusalén ven los milagros que hace Jesús y la multitud que lo sigue con devoción, aclamándolo como el hijo de Dios, y se sienten amenazados. Van a reclamarle y le preguntan con qué autoridad dice tales cosas tan descabelladas. Jesús no les contesta, en vez les reclama por lo que le hicieron a Juan el Bautista (para los que no recuerdan: Juan era un profeta contemporáneo de Jesús que fue capturado por el gobierno y decapitado). Jesús le dice a los sacerdotes que las rameras y los recolectores de impuestos entrarán al cielo antes que ellos, ya que eran malos pero se arrepintieron y siguieron las enseñanzas de Juan. Me gusta que Jesusito trate tan mal a los sacerdotes, en eso me identifico con él. Todos los sacerdotes son ladrones y charlatanes. En fin, Jesús sigue insultando y juzgando sin piedad a estos clérigos, quienes se enfurecen, pero no se atreven a hacerle nada por miedo a la multitud de fanáticos que lo siguen. Impotentemente, se dan la vuelta y se van.

MATEO 22:  Jesús dice una parábola super enredada que no entendí. Algo sobre una boda y alguien que por no vestirse adecuadamente es amarrado y dejado en el desierto a que se haga pasa. Yo creo que andaba borracho cuando contó esa.

Los fariseos y los escribas siguen planeando artimañas para provocar que Jesús cometa un error, y así tener una excusa para encarcelarlo. Le preguntan que si es correcto pagar impuestos a los ocupadores romanos. Jesús les dice que las monedas tienen la cara del César grabadas en ellas, y por lo tanto hay que darle al César los que le corresponde.

...Pagad pues a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.

Llegan los saduceos, otro grupo de judíos que no creían en la vida después de la muerte (¡insensatos!), ellos intentar hacerlo tropezar con más chicanería legalística: Las viejas leyes de Moisés dictan que cuando un esposo se muere sin haber concebido hijos, su hermano se debe de casar con la viuda para engendrar hijos con ella. Ellos le preguntan a Jesús que si hay un caso así, pero con siete hermanos que todos se mueren sin poder concebir hijos con la mujer, y al final de todo la mujer se muere, ¿cuál de todas las parejas es la que está casada en la vida después de la muerte? Jesús les contesta que no se anden con mamadas, en el cielo nadie está casado porque todos son espíritus.

Después de esto, los fariseos le hacen otra pregunta a Jesús, a ver si ahora sí logran dejarlo callado. Les preguntan que cuál es la ley más importante de los mandamientos. Jesús contesta la siguiente:

Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón y toda tu alma y de toda tu mente.
Este es el Primero y el Grande Mandamiento.
Y el Segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Todos quedan maravillados y estupefactos por la habilidad de Jesús de contestar tantas preguntas.

MATEO 23: Todo este capítulo se trata de Jesús vociferando contra los sacerdotes. Los acusa de ser ciegos, mentirosos, vanidosos, ladrones, hipócritas, demagogos, víboras, serpientes y tepocatas. Dice que sólo Dios es padre y maestro, y por lo tanto ningún hombre debe ser llamado ni Padre ni Maestro. Condena a los sacerdotes y sus familias a la muerte y el infierno. ¡En todo esto estoy de acuerdo con J.C.! Los sacerdotes son parásitos deshonestos que se enriquecen desinformando y confundiendo a los seguidores que han logrado engañar.

MATEO 24: Jesús le profetiza a sus discípulos sobre el fin del mundo, en alguna fecha ambigua del futuro, pero dentro de la generación actual (de Jesús, no de nosotros), caerá sobre la tierra un cataclismo similar al diluvio de Noé, pero peor. Antes de este evento terrorífico, llegarán muchos profetas falsos e impostores, Jesús advierte que nunca hay que hacerle caso a estas personas que se proclaman como la reencarnación de Cristo, o que dicen hablar por él. También habrán muchas guerras, epidemias, desastres naturales y hambruna, pero la destrucción de éstas no se comparará con el horror que se avecina. Los seguidores de Jesús serán perseguidos, torturados y matados por todas las naciones. El sol y la luna se apagarán, y las estrellas se caerán del cielo. Jesús, el hijo de Dios, es muy manso y tranquilo (a veces), pero parece que Dios sigue siendo el mismo cabronazo genocida de siempre. Después de toda esta tribulación, Dios separará a los que él considera justos de los pecadores, a los cuales los lanzará al infierno donde sólo hay "lloro y crujir de dientes".

Con este capítulo tan alegre cerraremos nuestros libros por hoy. Es hora de meternos en nuestras camitas, cerrar nuestros ojitos y descansar. Nos vemos la siguiente semana. ¡Que sueñen con los angelitos!