PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 54: El eunuco de Nabuco

En el capítulo de hoy de PANCHO LEE LA BIBLIA: Peleas de robots gigantes, historias sin sentido y violencia extrema. Así es, amados lectores, todos los animes están basados en la Biblia. ¡He aquí las evidencias!

DANIEL 1: Daniel y sus amigos son esclavos judíos que le sirven a Nabucodonosor (al cual le llamaremos Nabuco, de cariño y porque me da hueva su nombresote), pero son esclavos nice, de los que son maestros de filosofía y ciencias, en vez de constructores de pirámides. Esto significa que los alimentan muy bien con raciones generosas de comida y vino. Sin embargo, Daniel no quiere contaminarse con la comida de los gentiles, y pide que a él y sus amigos sólo les den agua y lentejas (de seguro los amigos estuvieron muy contentos con esta decisión, y no le dieron nada de zapes). Al jefe de los eunucos no le gusta esta idea, ya que si Nabuco se da cuenta que sus esclavos están mal alimentados, se va a desquitar con él. Daniel calma sus preocupaciones diciéndole que sólo lo intenten por diez días, y si adelgazan demasiado, comerán todo lo que les den. 

Pasan los diez días, y Daniel y sus amigos están más fuertes, más saludables y más inteligentes que todos los demás sabios y astrólogos de Babilonia, a pesar de su dieta humilde. Por lo cual se vuelven los sabios predilectos hasta el reinado de Ciro.

DANIEL 2: Nabuco tiene una pesadilla que lo deja sin poder dormir y llama a todos los sabios y adivinos de su reino a que interpreten su sueño. Los magos le piden que les describa su sueño, para que lo puedan interpretar, pero Nabuco dice que ya se le olvidó, si no pueden adivinar cuál fue su sueño, entonces no sirven para nada, y los amenaza de matarlos e incendiar su casa si no pueden hacerlo. Los magos reclaman, alegando que lo que les está pidiendo es imposible, y Nabuco responde a estos reclamos mandándolos matar a todos. Pero antes de que se cumplan las órdenes del rey, Daniel interviene y le dice a Nabuco que él adivinará e interpretará su sueño, si le da tiempo para consultarlo con Dios.

Daniel se regresa a su casa y le pide a Dios que le ayude. En la noche, Dios se le aparece en un sueño y le revela a Daniel el misterio del sueño de Nabuco.

El día siguiente, Daniel le describe a Nabuco el sueño: Una especie de gigante de metal semejante a Mazinger Z, pero con pies de barro. Debido a esta falla catastrófica en su diseño (made in China), una piedra daña los pies del gigante, lo cual hace que se derrumbe y destruya por completo. Luego la piedra se convierte en una montaña. Daniel interpreta el sueño así: El gigante representa a Nabuco, que será vencido por un reino más pequeño que después se apoderará de toda la tierra.

Al escuchar esto, Nabuco cae de rodillas y alaba a Dios. También promueve a Daniel y lo hace su segundo al mando, encargado de gobernar todo Babilonia junto con sus amiguitos.

DANIEL 3: Nabuco manda a construir una escultura gigante de oro, la cual debe ser adorada por toda la gente de Babilonia a ciertas horas. Quien falle en acatar esta orden, será lanzado a un horno y cocinado. Unos sirvientes de Nabuco delatan a tres amigos de Daniel: Sadrac, Mesac y Abed-nego, que saben que Dios se enojaría con ellos si se ponen a adorar a un ídolo de oro. Son llevados ante Nabuco, quien los amenaza de lanzarlos al horno ardiente, pero ellos dicen que Dios los protegerá de las llamas. Para probar esta teoría, Nabuco ordena que enciendan la lumbre del horno a siete veces la intensidad normal. Unos esclavos atan a Sadrac, Mesac y Abed-nego, y los llevan hacia las llamas, las cuales eran tan intensas que mataron a los esclavos, y los tres judíos cayeron dentro del horno.

Nabuco se espanta, porque ve que dentro del horno se ven cuatro figuras, cuando sólo habían caídos tres. Y además se mueven entre la llamas como si no pasara nada. Al parecer la cuarta figura es un ángel que los está protegiendo. Nabuco se arrepiente de lo que ha hecho, y manda a que quiten a los castigados de las llamas. Después de esto impone una ley: quien blasfeme en contra del Dios de los judíos será descuartizado, y su casa será destruida. ¡Ese es el tipo de mano dura contra el crimen que necesitamos en esta sociedad!

DANIEL 4: Nabuco tiene otro sueño extraño y le pide a Daniel que lo interprete. Daniel dice que Nabuco será echado de su reino, y tendrá que vagar por las llanuras, viviendo como un animal. Después de unos años, el rey recuperará su cordura y podrá regresar a gobernar su reino. 

Todo esto se cumple, y Nabuco se hace muy devoto de Dios después de ser torturado de esta manera.

DANIEL 5: En este capítulo, Belsasar ha heredado el reino de Nabuco y está festejando una gran peda en su sala de banquetes. Por capricho del rey, están tomando su vino de los vasos de oro que fueron saqueados del templo de Jerusalén. De repente, se aparece frente a la congregación de borrachos una mano fantasmal, que escribe en la pared:

MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN.

Belsasar se queda aterrado con esta aparición, y consulta con todos los sabios de la ciudad para ver qué significan estas palabras, pero nadie sabe traducirlas. Entonces llega Daniel, que las interpreta de esta manera:

La declaración del negocio es: MENE: Contó Dios tu reino, y lo ha rematado.
TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.
PERES: Tu reino ha sido roto, y es dado a los medos y a los persas.

Daniel es recompensado con muchos vestidos y joyas fabulosas. Esa misma noche, se muere Belsasar. Darío, el rey de Media, toma el reino.

DANIEL 6: Aún con el cambio de régimen, Daniel sigue bien parado, está al mando de los tres presidentes que mandan a todos los gobernadores del reino. Estos presidentes y gobernadores conspiran contra Daniel, y están atentos a que cometa cualquier error para atacarlo y acusarlo con el Rey. Pero Daniel es un ñoño perfecto que no hace nada mal, entonces los conspiradores recurren a crear una ley diseñada específicamente para jodérselo: Que cualquiera que fuera a pedirle algo a un dios, tiene que pedírselo antes al rey, de lo contrario será echado a los leones.

Daniel se entera de esta nueva ley, sin embargo sigue arrodillándose tres veces al día en la dirección de Jerusalén y rezándole a Dios, hace esto con las ventanas de su casa abiertas, sin miedo a que la gente lo vea. Los presidentes no tardan en chismearle al rey que Daniel está violando las leyes. A Darío no le gusta la idea de condenar a Daniel a ser devorado por bestias salvajes, pero al final lo convencen, y manda a que lo arrojen al foso de los leones.

Darío se regresa a su palacio, pero no puede encontrar la tranquilidad al pensar que su sirviente favorito está siendo despedazado cruelmente por las fauces feroces de los felinos. Se queda toda la noche sin dormir, y al siguiente día va a primera hora al foso de los leones a ver qué ha pasado con Daniel.  ¡Oh sorpresa! Daniel se encuentra en paz e ileso entre los leones. Según esto, Dios envió a un ángel a que protegiera a Daniel. Darío ordena que saquen a Daniel del foso, y que arrojen ahí a quienes conspiraron contra él:

Y mandándolo el rey fueron traídos aquellos varones que habían acusado a Daniel, y fueron echados en el foso de los leones, ellos, sus hijos, y sus mujeres; y aún no habían llegado al suelo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos, y quebrantaron todos sus huesos.

DANIEL 7: Daniel tiene un sueño pacheco donde una bestia monstruosa de metal se come a otras bestias de formas animales. Se supone que son profecías sobre los reyes que vendrán en el futuro.

DANIEL 8: Otro sueño que representa a los griegos, que conquistan a Persia.

DANIEL 9: Daniel se pone de rodillas al pie de su camita, y junta sus manitas y le reza a Diosito. Le pide que tenga piedad y ya deje de castigar a los judíos, y les permita regresar a Judá. Llega un ángel y le dice que en setenta semanas llegará el el mesías (aquí el mesías es Ciro), y los dejará regresar a su tierra, pero morirá poco tiempo después.

DANIEL 10-12: Daniel lleva tres semanas ayunando y, sorprendentemente, comienza a ver cosas. Llega un ángel con piel de turquesa y ojos de fuego, Daniel se desmaya como tres veces tratando de hablar con el ángel, quien le dice que va a destruir a Persia. El resto de las profecías son basura incomprensible. En una parte ni siquiera Daniel, el autor, las entiende:

Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿qué es el cumplimiento de estas cosas?

RESEÑA DEL LIBRO DE DANIEL: Es un poco más entretenido que los otros libros que hemos leído recientemente, tiene escenas emocionantes con ángeles extraños, leones voraces y gente siendo cocinada viva en un horno. Mi parte favorita es cuando se aparece la mano pachona que escribe en la pared. Sin embargo, el protagonista es un ñoño perfecto que nunca comete errores, lo cual lo hace menos simpático que nuestros personajes favoritos de la Biblia como David, Salomón y Moisés. Al final pierde mucha fuerza con la serie de profecías sin sentido, es el tipo de cosa que le gustaría a un fan de Jodorowsky o de animes como Neon Genesis Evangelion, pero nosotros somos un público con gustos muchísimo más refinados y por lo tanto no nos gustan esas jaladas.

CALIFICACIÓN: 3 de 8 tentáculos