PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 57: Conspiración demoniaca

¡Es hora de otra divertida e interesante instalación de tu blog favorito, PANCHO LEE LA BIBLIA! Seguiremos observando las aventuras de Nuestro Señor Jesusito. La última vez que lo vimos, había acumulado una gran congregación de seguidores quienes lo amaban por tener poderes mágicos e ideas revolucionarias e inusuales. ¿Qué cosas interesantes dirá ahora? Descubrámoslo:

MATEO 8: Jesús continúa su tour curando a todos los enfermos que se encuentra en su camino, también exorcisa a los endemoniados. Por alguna razón hay un montón de gente poseída por demonios, y Jesús se topa con ellos a cada rato, lo cual nunca se había visto antes en la Biblia.

Jesús y sus discípulos se suben a un barco, para cruzar un lago. Cuando están a la mitad del lago, comienzan a ser sacudidos por una feroz tormenta. Todos se llenan de pánico y piensan que van a morir ahogados, excepto Jesús, que se queda dormido. Los discípulos lo despiertan para que use su magia para calmar la tempestad, y él así lo hace, aunque se molesta un poco de que lo hayan despertado.

Cuando llegan al otro lado del lago, se encuentran con dos endemoniados más. Jesús les ordena a los demonios que salgan de esos cuerpos y se metan a unos puercos que estaban caminando por ahí. Los demonios obedecen a Jesús y poseen a los puercos, los cuales se ponen a correr, se tiran de un despeñadero al mar y se ahogan. ¿Los puercos qué culpa tenían?

¿Por qué no aparecen endemoniados en la Biblia hasta que llega Jesús? Mi teoría de conspiración es que Dios mandó a los demonios a que poseyeran gente, y que así Jesús pudiera presumir sus poderes. Al cabo que los demonios obedecen siempre a la primera. De hecho, ni sé por qué la gente le tiene tanto miedo y odio a los demonios, si sólo son sirvientes de Dios igual que los ángeles. ¡Detengamos la discriminación contra los demonios!

Satán es tu amigo.

Satán es tu amigo.

MATEO 9: Jesús sigue exorcisando y curando a diestra y siniestra. Tan maravilloso es su poder, que hasta revive a una muerta. Los fariseos, un grupo de judíos que no creen que Jesús sea el hijo de Dios, comienzan a sospechar de él y piensan que sus poderes provienen del diablo.

Mas los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.

Ellos no eran tan listos como para llegar a mi conclusión de que el príncipe de los demonios es Dios, pero era otra época, con menos acceso a la información.

Dondequiera que va Jesús, los fariseos lo critican. En una de esas Jesús conoce a Mateo (el autor de este libro, que en ese entonces trabajaba como recolector de impuestos para el imperio romano) y los fariseos lo critican porque se está sentando en la mesa a comer con él y otros pecadores. En esa época, un trabajador del fisco era considerado como uno de los seres más bajos que pueden existir, hay cosas que nunca cambian. Jesús los deja callados con su contestación:

Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

¡Bumshakalaka!

MATEO 10: Jesús junta a sus doce discípulos favoritos y les transfiere sus poderes para curar enfermedades y expulsar demonios. Los manda a que vayan por todo Israel predicando sus enseñanzas. No deben de aceptar ningún tipo de paga por sus servicios curativos, sólo deben aceptar que les den techo y comida en las casas donde les inviten. También les advierte que van a haber quienes los persigan por sus creencias, pero que nomás deben aguantarse y huir a otro pueblo cuando eso suceda.

Al final del capítulo, Jesús se chifla y se empieza a poner bastante radical. Dice que no viene al mundo a traer la paz, sino la guerra. Y que provocará conflictos familiares:

No penséis que he venido para meter paz en la tierra; no he venido para meter paz, sino espada.
Porque he venido para hacer disensión del hombre contra su padre, y de la hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra.

También dice que los que lo sigan, deben amarlo más que a sus propios hijos o padres. Y no deben de temer morir en su nombre. Suena como la misma retórica que usa ISIS con sus reclutas.

MATEO 11:  Jesús amenaza a los que no escuchen sus palabras con el infierno. El infierno es un concepto nuevo que inventó Jesús, es un lugar a donde van las personas que él considera malas después de ser juzgadas por Dios, donde sufrirán por toda la eternidad. Al final del capítulo Jesús se describe a si mismo como "manso y humilde de corazón".

MATEO 12: Jesús y sus discípulos van caminando por un campo de trigo, era sábado. A los discípulos les da hambre, y recogen unas espigas de trigo para masticarlas. Los fariseos van siguiendo a Jesús por todos lados, para ver qué cosas pueden criticar de él, y acusan a los alumnos de Jesús de trabajar en sábado. Jesús una vez más les dice que no anden jodiendo, que a él no le importan esas leyes viejas.

Jesús y su multitud de fanáticos siguen vagando por ahí, sanando a los lesionados y poseídos. Y los fariseos siguen atrás de él, criticándolo. Jesús se harta de ellos y se pone a cagotearlos por como 5 páginas, los acusa de ser árboles podridos que sólo dan frutos malos, y que serán juzgados por sus propias palabras. Al final de su sesión de azotes verbales contra los fariseos, se le vuelven a subir los humos. Dice ser más grande que David y que Salomón, y en la manera típica de los extremistas, dice que los que no están con él, están en su contra.

Cuando Jesús termina de hablar, uno de sus discípulos le dice que su madre y sus hermanos lo están esperando afuera. Pero Jesús los desconoce, y dice que su verdadera familia son sus seguidores.

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