PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 47: Jo-Job's Bizarre Adventure

¡PANCHO LEE LA BIBLIA ha regresado con más fuerza! He aprovechado estas vacaciones para entrenar en mi dojo, afilando mi mente y mi cuerpo para traerles resúmenes bíblicos aún más contundentes y emocionantes. Esta semana leeremos una de las historias más famosas de la Biblia: JOB. Muy apropiado para este viernes 13, ya que sale Satanás. Así que preparen sus palomitas y su coca, ¡es hora del entretenimiento desenfrenado!

JOB 1: Job es un hombre muy temeroso de Dios, muy bien portado y que lo obedece en todo. Tiene siete hijos y tres hijas, y una hacienda muy grande con muchos animales y muchos criados. Es decir, le va muy bien. A pesar de que Job no pecaba en nada, le hacía holocaustos a Dios periódicamente, no fuera a ser que alguno de sus hijos hubiera pecado sin darse cuenta. Así de devoto era.

Mientras tanto, Dios y todos sus sirvientes se reúnen. Esta es la primera vez que aparece mi personaje favorito de la ficción: Satanás. En la Biblia, Satán es un sirviente más de Dios, cualquier maldad que haga él es porque Dios la permite. 

Dios le presume a Satán lo bueno y recto que es Job, él le contesta que sólo es bueno porque es rico, feliz y ha sido protegido de toda calamidad. Satanás asegura que si Dios le quita todo lo que tiene, seguramente Job comenzará a maldecirlo. Dios cae en esta provocación, y le da permiso a Satán de hacer como guste para hacer miserable al pobre de Job, con la condición de que no lo lastime:

Y dijo el SEÑOR a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu manos sobre él.

Un día de esos, Job está comiendo moco en su hacienda, cuando llega corriendo uno de sus sirvientes, con el mensaje de que una tribu de sabeos llegó, se robó a todos sus bueyes y burros, y mató a todos los sirvientes de Job, sólo el mensajero logró escapar. Mientras aún está hablando ese sirviente, llega otro con la noticia de que cayó fuego del cielo y mató a todas las ovejas y los pastores que las vigilaban. Apenas acaba de dar su mensaje, cuando llega otro mensajero que le dice a Job que los caldeos se robaron todos sus camellos y mataron a los sirvientes que los vigilaban. En eso llega otro sirviente y le avisa a Job que todos sus hijos estaban reunidos en la misma casa, cuando llegó un viento que la derrumbó, aplastando a todos sus hijos. Jajajajajaja.

Obviamente, Job está devastado por este torrente implacable de calamidades. Ha perdido a sus hijos, a todos sus sirvientes y toda su riqueza. Como es tradición, se rasga las vestiduras, y se rapa la cabeza para expresar su tristeza. No obstante, sigue adorando a Dios:

y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. El SEÑOR dio, y el SEÑOR quitó; sea el nombre del SEÑOR bendito.
En todo esto no pecó Job, ni atribuyó locura a Dios

Si tan solo Job leyera la Biblia como nosotros, sabría que se equivoca.

JOB 2: Todos los sirvientes de Dios se vuelven a reunir frente a él. Dios le admite a Satanás que se dejó tentar por él y que lo que le hizo a Job fue sumamente injusto. Sin embargo, le presume que Job no ha pecado.

Y el SEÑOR le dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que aún retiene su perfección, habiéndome tú incitado contra él, para que lo arruinara sin causa?

Satanás le contesta a Dios que sólo es así porque no lo han lastimado directamente a él, si así fuera, Job no tardaría en maldecirlo. A Dios le interesa ver que sucede, y le da permiso de torturar a su siervo más devoto.

Satán aflige a Job con una infección sarnosa en todo su cuerpo. Job queda hecho un zombi miserable que no puede dejar de rascarse. La esposa de Job desespera al ver esto, desea que Job maldiga a Dios y se muera, para que termine su miseria, mas Job sigue siendo fiel a Dios:

Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Blasfema a Dios, y muérete.
Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las locas, has hablado. Está bien: recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

Llegan unos amigos de Job que escucharon las noticias de su desgracia. Para solidarizarse con él, se rasgan las vestiduras, embarran cenizas en sus cabezas, y se quedan con él siete días para consolarlo.

JOB 3-37: Al terminar el séptimo día, Job finalmente sucumbe a la desesperanza. Maldice el día en el que nació, dice que hubiera sido mejor que lo abortaran, y desea la muerte. Se queja de la injusticia de Dios, que castiga al justo y hace prosperar al malvado, pero aún así no maldice su nombre, aunque admite que sólo se abstiene de eso porque sabe que es todopoderoso y es inútil rebelarse contra él. Las quejas continúan casi todo el resto del libro.

De vez en cuando, los amigos de Job lo interrumpen para tratar de consolarlo, pero francamente lo hacen de la peor manera. Uno le dice que es imposible que Dios sea injusto, por lo tanto Job tuvo que hacer algo para merecer lo que le pasó, culpando a la víctima de la manera más inconsciente. ¿Por qué no de pasada le dijo que seguramente provocó a Dios, usando ese vestido tan corto y caminando solo en la noche? Otro le dice que se deje de quejar, o si no Dios puede castigarlo. ¿Es en serio? ¿Qué más le puede hacer, ponerle una cáscara de plátano para que se resbale? O bueno, siempre podría darle hemorroides, recordemos que Dios es super fan de las hemorroides. Otro le dice que tal vez Job no pecó, pero seguramente sus hijos sí. Éste no sólo culpa a las víctimas, sino que tiene el descaro de hablar mal de unos pobres muertos que no pueden defenderse. Finalmente otro amigo más le dice la típica pendejada que dice la gente que no sabe qué decir en los funerales: "No te preocupes, todo está dentro del plan misterioso de Dios". Estos amiguitos que se carga Job no tienen nada de tacto, habría sido mejor que lo dejaran solo. 

JOB 38-41: Dios se aparece en un torbellino, y regaña a los amigos de Job por pretender que conocen su mente. Luego se pone a alardear lo poderoso que es, todas las cosas que sabe, y cómo creó el universo. Presume que ha creado una bola de monstruos y animales fantásticos. En ningún momento trata de justificar sus acciones, parece que nomás apareció para molestar más a Job. Su argumento es básicamente este: "Soy poderoso, entonces puedo hacer lo que quiera".

Aún así, Job se arrepiente de haber hablado mal de Dios y le pide perdón.

JOB 42: Dios le ordena a los amigos de Job que hagan un sacrificio de siete becerros y siete carneros, por haber sido tan cagantes. Bendice a Job por haber sufrido todas sus torturas con tanta paciencia, y le da más riquezas y más hijos de los que tenía antes (perder a todos tus hijos es igual que cuando se rompe un vaso o una tasa, simplemente te compras otro y no hay problema).

RESEÑA DEL LIBRO DE JOB: Terrible. Tenía expectativas muy altas, por ser esta historia una de las más famosas de la Biblia. Pero todo lo importante sucede en los primero dos capítulos, y el resto es quejas y más quejas por parte de Job. Es extremadamente aburrido inclusive para los estándares de la Biblia. Al final Dios llega y se comporta como un mirrey hijo de billonario, haciendo alarde de todos sus juguetes y todo su poder. Dios sólo ganó la competencia que hizo con Satán por un tecnicismo, Job no maldijo a Dios, pero se quejó por una miríada de páginas de lo injusto y maligno que es. Si el libro hubiera durado tres capítulos, sería bueno, pero no es así, es una tortura mental. No se lo merece, pero le daré un tentáculo sólo porque sale Satán.

CALIFICACIÓN: 1 de 8 tentáculos.