PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 26: Hemorroides de oro

¡Hola, queridos lectores! Los extrañé. ¿Cómo han estado? ¿Ah, sí? Fascinante. Ahora que ya nos pusimos al corriente, continuemos con nuestro viaje bíblico lírico mágico fantástico. ¡Espero que lo disfruten!

1 SAMUEL 4: Los filisteos se vuelven a pelear contra Israel y los vencen en las primeras batallas, por lo que los israelitas mandan traer el tabernáculo al campo de guerra, para que Dios los ayude. Los hijos de Elí, Ofni y Finees, traen el arca. La presencia del arca del testimonio anima el valor de los israelitas y vuelven a pelear, sin embargo, pierden de nuevo ante los filisteos, quienes capturan el tabernáculo y matan a treinta mil hombres de Israel, incluyendo a Ofni y Finees.

Cuando le llega la noticia a Elí, se desmaya, se pega en la cabeza y se muere. La esposa de Finees, que estaba embarazada, da a luz a un hijo y le pone Icabod. Ella también se muere. Todo el pueblo de Israel se lamenta por la pérdida del tabernáculo.

1 SAMUEL 5: Los filisteos ponen el tabernáculo en la ciudad de Asdod, en el templo a Dagón. Al día siguiente encuentran que el ídolo de Dagón está postrado frente al tabernáculo. Los sacerdotes de Dagón vuelven a acomodar el ídolo, pero lo mismo sucede la mañana siguiente, y el ídolo tiene la cabeza y los brazos cortados. Qué grosero, Dios. ¿Está de invitado en la casa de otro dios y así lo trata? No conforme con eso, Dios maldice a los filisteos de esa ciudad con hemorroides mortales. ¡Auch!

Los filisteos de Asdod se asustan ante la furia de Dios, y mandan el tabernáculo a otra ciudad. Ahí Dios también castiga a todos los habitantes con hemorroides y muerte. Lo mandan a otra ciudad y sucede lo mismo. Finalmente deciden que tener el tabernáculo es demasiado problemático.

1 SAMUEL 6: Los filisteos deciden que van a regresar el tabernáculo a Israel, llevan siete meses sin poder sentarse cómodamente. Además, los sacerdotes de ahí recomiendan regresarlo con un pequeño tesoro extra, como reparación de la ofensa que le hicieron al Dios de Israel, a ver si así se calma su ira.

Y ellos dijeron: ¿Y qué será la expiación de la culpa que le pagaremos? Y ellos respondieron: Conforme al número de los cardinales de los filisteos, cinco hemorroides de oro, y cinco ratones de oro, porque la misma plaga que todos tienen, tienen también vuestros príncipes.
Haréis, pues, las formas de vuestras hemorroides, y las formas de vuestros ratones que destruyen la tierra, y daréis gloria al Dios de Israel; por ventura aliviará su mano de sobre vosotros, y de sobre vuestros dioses, y de sobre vuestra tierra.

Pues al parecer seguiremos hablando de hemorroides. ¡Qué agradable!

Entonces ponen el tabernáculo en un carro, junto con un cofre con las hemorroides y ratones dorados, y de pilón hasta ponen dos vacas. Las llevan a la ciudad de Bet-semes, que supongo que es donde empieza el territorio de Israel. La gente de ahí toma todo eso, y celebran que recuperaron el arca haciéndole ofrendas a Dios y sacrificando a las vacas. Aún así, Dios mata a cincuenta mil hombres de esa ciudad, nomás porque se le dió la gana.

1 SAMUEL 7: Samuel le ordena al pueblo de Israel que destruyan los ídolos de otros dioses que tienen, y alaben sólo a Dios, para que los deje de castigar.

Los filisteos llegan a atacar a Israel. Samuel sacrifica un cordero a Dios, y le ruega que los ayude en la pelea. Los israelitas salen a pelear contra los filisteos y los vencen contundentemente, tanto que recuperan todos los territorios que habían perdido. Así que podemos asumir que Dios ya se contentó.

1 SAMUEL 8: Samuel se hace viejo, y nombra a sus dos hijos como jueces. Pero los hijos de Samuel son corruptos y reciben sobornos. Los ancianos de Israel le exigen a Samuel que nombre a un rey, para que gobierne él en vez. 

Samuel se ofende, y les profetiza que el nuevo rey será muy abusivo y les quitará su propiedad. Pues sí, pero no estarían es esta posición si vigilara bien a sus hijos marranos. El pueblo ignora a Samuel, como era de esperarse.

1 SAMUEL 9-10: En la ciudad de Benjamín vive un joven llamado Saúl, que es muy guapo y alto. Las burras del papá de Saúl se pierden, y él sale a buscarlas junto con su criado. Buscan a las burras por todos lados, y eventualmente Saúl se cansa de buscarlas. El criado de Saúl le recomienda que vayan con Samuel el profeta a pedirle ayuda para encontrar a la burras.

Van, pues, con Samuel, y él ya los esperaba, porque Dios le avisó que Saúl era el elegido para ser el nuevo rey. Samuel invita a Saúl a comer, y le dice que no se preocupe por sus burras, que ya las ha encontrado.

Al día siguiente, Samuel embarra la cabeza de Saúl con aceite, y le dice que será rey de Israel. Samuel le dice a Saúl que cuando regrese a su casa, será iluminado por Dios y comenzará a profetizar. Así sucede.

Samuel convoca a todo Israel a Mizpa, el pueblo de Saúl, y se congregan todos ahí. Samuel anuncia que nombrará a Saúl como rey. Se ponen a buscar a Saúl y lo encuentran escondido en el bagaje de una carreta. Lo agarran, lo ponen en medio de toda la gente, todos admiran su estatura y guapura, y lo vitorean como el nuevo rey. Luego todos se regresan a su casa.

Sin embargo, los adoradores de Belial conspiran en secreto contra Saúl. Él se da cuenta, pero se hace el wey por el momento.

¡Chan chan CHAAAN! ¿Qué pasará con esta perversa conspiración en contra del nuevo rey de Israel? Procuren no comerse las uñas ni arrancarse el pelo con angustia mientras esperan a la semana siguiente para otro intrigante capítulo de PANCHO LEE LA BIBLIA.