PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 22: Es Maravilloso

¡Noticias felices! Ha llegado el viernes, el dia en el que se publica un número más de PANCHO LEE LA BIBLIA. La última vez que vimos a los israelitas, estaban como disco rayado pecando contra Dios, siendo conquistados por naciones gentiles, liberándose gracias a un juez elegido por Dios, y luego pecando y siendo conquistados otra vez. ¿Se romperá el ciclo en los siguientes capítulos? Veamos 0___0

JUECES 9: Jerobaal era un wey que tuvo mucha descendencia. 70 hijos. Uno de ellos se llamaba Abimelec, y lo eligen a el como rey de Siquem. Abimelec va a la casa de su padre y mata a todos sus hermanos. ¡Qué malvado! Sólo el menor, Jotam, se escapa. 

Jotam se entera de que hicieron rey a Abimelec, y se enoja con justa razón. Dice una metáfora super larga y complicada sobre árboles que no entendí, y luego maldice a Abimelec y a quienes lo eligieron como rey.

Dios controla a Abimelec y a los señores de Siquem para que se peleen. Abimelec asedia la ciudad, la incendia, y luego la siembra de sal. Después de eso ataca a otra ciudad llamada Tebes, nomás porque sí. La gente de Tebes huye y se refugia en una torre. Abimelec se dispone a incendiar la torre para matar a todos adentro, pero una mujer le tira un pedazo de rueda de molino en la cabeza, y le rompe el craneo. Abimelec llama a su escudero y le pide que lo acabe de matar con su espada, porque es demasiado vergonzoso ser matado por una mujer.

JUECES 10: Los israelitas vuelven a adorar a Baal y a Astarot, y son conquistados por los amonitas. Cuando le piden ayuda a Dios, él no les hace caso, les contesta algo así como: "Que los ayuden sus dioses nuevos, a mi no me jodan".

Los jefes de Israel se ponen de acuerdo para elegir a un líder para combatir a los amonitas.

JUECES 11: Jefté era hijo de Galaad y de una prostituta. Los demás hijos de Galaad lo corren de la casa por ser un bastardín, y él se va a otra ciudad. Pero cuando los amonitas llegan a atacar a Israel, los ancianos de su ciudad antigua llegan con Jefté y lo eligen como líder. ¿Ahora ya no les importa que sea hijo de una puta? Qué curioso. Jefté se las hace de pedo por ser tan hipócritas, pero al final acepta ser su líder.

Jefté envía un embajador con el rey de los amonitas para ver si puede resolver sus problemas por las buenas. El rey amonita dice que sólo está recuperando las tierras que los hebreos le quitaron cuando salieron de Egipto, y a partir de ahí la discusión se degrada a ambos lados diciendo "nosotros estuvimos aquí primero". Obviamente no se ponen de acuerdo.

Al prepararse a pelear, Jefté le jura a Dios que le sacrificará lo primero que vea al regresar a su casa si le concede la victoria. Dios le ayuda a matar a los amonitas. Al regresar Jefté a su casa, ¡Zas! Que sale su hija única a recibirlo. Nimodo, la hija tiene que dedicarle su vida a Dios y ser virgen por siempre.

JUECES 12: La gente de Efraín va con Jefté. Inexplicablemente, están enojados porque peleó contra los amonitas y no les avisó. Lo amenazan con quemar su casa. Buscan cualquier excusa para destruir. Jefté se defiende diciendo que sí les pidió ayuda cuando llegaron los amonitas, y no le hicieron caso.

Los efraítas no se calman, y hacen la guerra contra los galaaditas. Pero los galaaditas ganan, y matan a un montón de ellos. Tapan los puentes del río Jordán, y cuando un efraíta intenta pasar, lo distinguen por su acento y lo degüellan.

JUECES 13: Pasan un par de generaciones sin problemas, pero luego vuelven a pecar los israelitas y dios se vuelve a enojar. Los filisteos los conquistan y los hacen sus tributarios por cuarenta años.

Conocemos a un hombre llamado Manoa, su esposa es estéril y al parecer no tiene nombre. Llega un ángel a anunciarles que a pesar de la esterilidad de la señora, tendrán un hijo que será nazareo (recordemos que los nazareos son como una especie de monjes dedicados a Dios, que no deben cortarse el pelo ni beber vino). Y este bebé será el elegido para salvar a israel de los filisteos. Manoa le pregunta al ángel su nombre, y él le contesta:

Y el ángel del SEÑOR respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Es maravilloso.

La mujer sin nombre da a luz al bebé y le llama Sansón.

¡Órale! Ese nombre sí lo reconozco. Sansón es como el Hércules judío, ¿no? Veamos que aventuras tiene en el siguiente número de PANCHO LEE LA BIBLIA.