PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 20: Se fue Josué (spoiler alert).

¡Hola, amable lector! Aquí estamos una vez más con nuestros estudios bíblicos. Ha sido difícil concentrarse esta semana, ya que he tenido que despertarme muy temprano. Despertarse temprano es horrible, aún no ha salido el sol, pero los pájaros ya han comenzado a cantar sus melodías obsenas de fornicación. Los pájaros sólo producen arte para tener sexo. En ese aspecto son iguales que todos los músicos.

Digresiones aparte, he logrado traerles un resúmen más de la Biblia a pesar de mis poderes disminuídos de concentración. En este capítulo terminaremos y juzgaremos el libro de Josué.

JOSUÉ 9: Los pueblos de esa zona se alían para defenderse juntos de Israel. Pero unos príncipes de Gabaón traicionan la alianza y van a escondidas a hacer la paz con los Israelitas. Se visten con harapos y van con Josué a ofrecerse como sus siervos y hacerle ofrendas de pan (no le dicen que son del pueblo vecino), y Josué les promete que no los matará. Hasta después se da cuenta de que vivían en Gabaón, y entra en un dilema: por un lado, le prometió a estas personas que no las mataría; por otro lado, tiene muchas ganas de hacerlo. Al final decide perdonarles la vida, pero como lo engañaron, condena a la gente de ahí a ser leñadores y aguadores para siempre. No les fue tan mal, considerando lo que les pasa a los demás pueblos.

JOSUÉ 10: Las ciudades que se aliaron contra Israel se dan cuenta de que Gabaón los traicionó, y deciden atacarlo entre todos. Los gabaonitas le piden ayuda a Josué, él va con sus ejércitos y mata a los aliados hasta que huyen. Cuando van corriendo, Dios hace que lluevan meteoritos sobre ellos. Los reyes de los pueblos aliados se esconden en una cueva, Josué se da cuenta y les tapa la salida con una piedra gigante, para que se queden ahí mientras termina de matar a todos. Una vez que acaba su labor sangrienta, Josué va por ellos, los saca de la cueva, los pisotean entre todo el pueblo, los matan, y luego los cuelgan de maderos.

Josué procede a invadir y conquistar cada una de las ciudades de la alianza, y matar a toda la gente que las habitan

JOSUÉ 11-21: El pueblo de Israel sigue expandiéndose y conquista todas las ciudades que se encuentra a su paso. Ninguna ciudad trata de hacer la paz con Israel, porque Dios los controla para que quieran pelear, y así entretener su sadismo insaciable. Conforme va conquistando ciudades, Josué las reparte entre las tribus de Israel. Los Levitas no reciben tierras porque ellos ya se benefician suficiente con los impuestos que le cobran al resto de la nación. 

Las conquistas, matanzas, y repartición de tierra continúan por 10 capítulos infernalmente tediosos.

JOSUÉ 22: Por fin han terminado de conquistar. Ya todos están contentos con sus territorios. Las tribus de Rubén, Gad y Manasés se regresan a sus tierras al otro lado del Río Jordán como habían acordado. Al cruzar el río erigen un altar a Dios, y las otras tribus de Israel se enojan con ellos por alguna razón incomprensible. Pero luego todos hablan como gente civilizada y se calman.

JOSUÉ 23-24: Josué ya está viejo y se prepara para morir. Reúne a todo Israel y les da un sermón. Les dice lo de siempre, que obedezcan a Dios, que no alaben a otros dioses, que no forniquen, etc. Una vez que ya siente que se les grabó en la cabeza su mensaje, se muere. Entierran su cadáver junto con los huesos de José en Siquem, en la misma cueva donde está enterrado Jacob. También se muere Eleazar.

RESEÑA DEL LIBRO DE JOSUÉ: Después de la atrocidad que fue el Deuteronomio, Josué se lee como una aventura refrescante y de paso veloz. Sin embargo, pierde mucho momentum al final del libro (he notado que es un problema común en los libros de la Biblia) con la parte donde están conquistando y repartiendo tierras repetitivamente. El protagonista de este libro, Josué, no tuvo muchas oportunidades de mostrar su personalidad, sólo se ocupó en matar. En términos de literatura fantástica, Moisés era un hechicero y Josué un bárbaro serio y lacónico. Tal vez en los siguientes libros veamos líderes de Israel que sean bardos, paladines, o druidas.

CALIFICACIÓN: 3 de 8 tentáculos.