PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 14: Como hablarle a una piedra.

En el capítulo anterior hubieron una serie de rebeldías por parte del pueblo de Moisés y Dios los castigó con la crueldad que lo caracteriza. ¿Habrá un poco de paz en la parte siguiente? Sólo hay una manera de saber. Veamos.

NÚMEROS 13: Dios le ordena a las tribus de Israel que cada una escoja un varón para que vayan a espiar a Canaán para después, invadirla. Así lo hacen y los espías están en Canaán por cuarenta días. Cuando regresan, le informan al resto del pueblo que Canaán es una tierra muy fértil y abundante, pero que en ella vive gente muy fuerte, inclusive gigantes (¿no se habían extinguido los gigantes en el diluvio?). Sólo dos de los espías elegidos, Caleb y Josué, siguen con ánimos de invadir.

NÚMEROS 14: Todos los israelitas se acobardan al saber que hay gigantes defendiendo Canaán. Lloriquean, gritan y se quejan, quieren nombrar a un capitán y regresarse a Egipto. Moisés, Aarón, Caleb y Josué tratan de disuadirlos, y los hebreos quieren apedrearlos a cambio. En eso Dios habla y dice:

¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me ha de creer con todas las señales que he hecho en medio de ellos?
Yo los heriré de mortandad, y no les daré herencia, y de ti haré una nación más grande y más fuerte que ellos.


Moisés una vez más trata de convencer a Dios de que no extermine a todo el pueblo. Después de mucho esfuerzo, logra menguar parcialmente la furia de Dios. En vez de exterminar a todos de un golpe, mata con una plaga sólo a los que hablaron mal de Dios. A todos los demás, los condena a vagar por el desierto 40 años más. Cuando hayan transcurrido los 40 años, todos los adultos que no quisieron entrar a Canaán habrán muerto y sólo sus hijos podrán entrar.

Al día siguiente, los israelitas tratan de hacerse weyes y pretender que no pasó nada. Tratan de subir a Canaán como Dios les había dicho en primer lugar, pero bajan los cananeos y los matan hasta que todos tienen que retroceder.

NÚMEROS 15: Un hombre se pone a cortar leña en sábado. Moisés ordena que lo apedreen.

NÚMEROS 16: Un grupo de 250 hombres se alza contra Moisés. Dios hace que se abra la tierra y que caigan dentro de ella los hombres que lideraban la rebelión, junto con sus esposas e hijos que no tenían nada que ver. Luego Dios envía fuego y consume entre las llamas al resto de los 250 alborotadores.

Pero el castigo de Dios no silencia el enojo del pueblo, en esta ocasión se enfurecen más, y al día siguiente todo el pueblo de Israel se alza contra Moisés y Aarón. Dios mata a 14,700 personas, y hubiera matado más, pero Aarón lo calmó con incienso.

NÚMEROS 17: Dios ordena que cada familia tome una vara con su nombre grabado en ella y la ponga sobre el tabernáculo. Dios les hará saber quién es su elegido porque a la vara le saldrá flores, y tal vez así ya dejan de estarse rebelando. Florece la vara de Aarón y Dios les dice que cualquiera que lo desobedezca, morirá. Los isrealitas finalmente se dan cuenta que son esclavos de un demonio, y pierden todas las esperanzas de volver a ser libres.

Entonces los hijos de Israel hablaron a Moisés, diciendo: He aquí nosotros somos muertos, perdidos somos, todos nosotros somos perdidos.
Cualquiera que se acercare, el que viniere al tabernáculo del SEÑOR morirá: ¿Acabaremos por perecer todos?


NÚMEROS 18-19:  Capítulos mierda con más leyes repetidas.

NÚMEROS 20: Siguen vagando por el desierto. Se les acaba el agua y el pueblo se vuelve a pelear con Moisés, les duró bien poquito el susto de hace tres capítulos. Moisés va a consultar a Dios al Tabernáculo y éste le dice que hable con una piedra, y de ella brotará agua para saciar la sed de todos. Moisés va a la piedra, pero la golpea con su vara, como lo había hecho la vez pasada. Brota agua de la piedra, pero ahora Dios se enojó porque no siguieron sus instrucciones al pie de la letra (está cabrón tener contentos a todos), ahora castiga a Moisés y Aarón y tampoco ellos podrán entrar a la tierra prometida.

Llegan a una ciudad llamada Edom, y le piden al rey de ahí que les permita pasar por su ciudad. El rey no se los concede, y amenaza con atacarlos con su ejército. Los Israelitas tienen que sacarles la vuelta.

Dios le dice a Moisés que despoje a Aarón de sus vestiduras y lo despida como jefe de los sacerdotes levitas. Su hijo, Eleazar, heredará su puesto. Suben a Aarón a un monte, le quitan sus vestidos y se los dan a Eleazar. Luego Aarón se muere ahí en el monte.

Pues ahí lo tienen. ¿Qué cesará primero? ¿La rebeldía de los israelitas o el sadismo de Dios? Descubrámoslo la siguiente semana en PANCHO LEE LA BIBLIA.