PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 13: Las matemáticas de la matanza.

Es tiempo de comenzar un nuevo libro de la Biblia: ¡Los Números! Si el Levítico sonaba intrigante, Los Número suena aún más misterioso y emocionante. Suena como un disco de Wu-Tang Clan. ¡Adelante hacia la aventura!

NÚMEROS 1-2-3-4: Dios le ordena a Moisés que haga un censo de todos los varones mayores de 20 años, para que vayan a la guerra. Sólo los varones de la tribu de Leví no son contados, ellos deben de quedarse junto al tabernáculo y defenderlo (otro beneficio de ser clérigo, no tienen que ir a la guerra). Dios les dice cómo organizar sus ejércitos, cómo organizar a los levitas, quién debe agarrar qué cosas del tabernáculo, todo es muy interesante.

NÚMEROS 5: Cuando alguien comete un pecado, debe de pagar los daños a quien ofendió, y además agregar una quinta parte, suena bien. Pero, si no hay persona ofendida por el pecado, el dinero se le da a los sacerdotes para que se lo ofrezcan al SEÑOR (qué curioso, cada vez salen más formas en las que se beneficia el clero).

En este capítulo también viene un ritual para maldecir a una mujer adúltera: si un hombre sospecha que su mujer le ha sido infiel, la lleva con el sacerdote, y hace una ofrenda de pan sin levadura. El sacerdote toma una copa con agua, le añade polvo del piso del tabernáculo, y hace que la mujer beba la mezcla. Si la mujer es inocente, entonces no pasa nada, pero si fue infiel, entonces quedará maldecida con infertilidad y su vientre se hinchará.

NÚMEROS 6: Hay algo que pueden hacer los civiles que no son sacerdotes para dedicarle su vida a Dios. Se llama Nazareo. La persona que hace el Nazareato debe separarse de su pareja, abstenerse de tomar alcohol y vinagre, no cortarse el pelo, y no tocar ni ver ningún muerto. No explican qué beneficios tiene hacer el Nazareo.

NÚMEROS 7: Capítulo mierda ejemplar. Las tribus de Israel le llevan ofrendas al tabernáculo. Las ofrendas consisten en muchos carros llenos de cosas de oro, bueyes, asnos, becerros, y todo tipo de ganado. Se repite exactamente lo mismo once veces, una vez por cada tribu. Los levitas están saliendo muy ganones con tanta ofrenda.

NÚMEROS 8-9: Más reglas sobre cómo y cuándo deben bañarse los sacerdotes, cómo se debe celebrar la pascua, cuándo deben avanzar en su peregrinación y cuándo no.

NÚMEROS 10: Dios quiere que le hagan más cosas de metales preciosos. Manda a que le hagan dos trompetas de plata y sirven para congregar a todo el pueblo cuando las tocan.

NÚMEROS 11: La gente de Israel comienza a quejarse de Dios, y él los castiga incendiando uno de sus campamentos. Aún así, los hebreos se siguen quejando, dicen que extrañan comer carne (si Dios y los levitas no les quitaran todos sus animales, probablemente tendrían carne para todos los días), pescado, vegetales y frutas, como lo hacían en Egipto. Aquí en el desierto sólo comen maná y ya están hartos. Moisés por su parte ya está hasta la madre de la quejas, y va a quejarse con Dios, está harto de los hebreos y ya no quiere la responsabilidad de tener que estarlos cuidando, inclusive le pide a Dios que lo mate de un golpe si no quiere librarlo de esta carga.

Dios pone en acción su plan para aplacar a los hebreos: le dice a Moisés que junte a los ancianos del pueblo y hablará a través de él. Le dice que por sus lloriqueos, le dará carne, pero les dará tanta carne "hasta que os salga por las narices, y os sea en aborrecimiento". ¿Se quejan de que no tienen carne? Ahora Dios les va a dar carne hasta que se vuelvan vegetarianos.

Moisés junta a los ancianos, y el espíritu de Dios baja sobre ellos y los posee. Los ancianos se ponen a profetizar mientras están poseídos por el espíritu, pero el libro no dice qué decían las profecías.

Entonces al campamento empiezan a llegar multitudes de codornices, tantas que se acumulan sobre la tierra como una nevada. Siguieron llegando codornices por tres días, hasta que todos se cansaron de capturarlas y comerlas. Entonces Dios les manda una plaga enorme y mata a un montón de israelitas. Eso les enseñará.

NÚMEROS 12: Resulta que Moisés estaba casado con una mujer etíope, y nunca nos habían dicho hasta ahora. A Aarón y una mujer llamada María les molesta esto por alguna razón y se quejan con Dios. Dios les dice que Moisés puede hacer lo que quiera porque es su profeta, y como castigo por su insolencia maldice a María con lepra. María tiene que ser exiliada por siete dias para que se le quite la infección. Es de la pocas veces que estoy de acuerdo con Dios, eso les pasa por metiches.

Hasta aquí llega la lectura de hoy. Parece que Dios está calentando su mano castigadora de nuevo. ¡Acompáñenme la siguiente semana para saber qué travesuras hace EL SEÑOR!