PANCHO LEE LA BIBLIA, PARTE 8: Menuda, redonda, menuda

En el capítulo anterior, Moisés buscaba liberar a su gente de la esclavitud por medio de terroríficas plagas que caían sobre todo Egipto, sin embargo, Dios controlaba al Faraón para que no dejara ir a los hebreos. ¿Logrará Moisés su cometido? Atiendan mis palabras:

ÉXODO 12: Dios tiene planeada una plaga final para Egipto: Enviará al ángel de la muerte (merol) para que mate a todos los primogénitos. Los israelitas tienen que hacer un ritual especial para salvarse de esta maldición espantosa: Sacrificar a un cabrito, pintar la puerta de su casa con su sangre y luego hacer una carne asada, servida con panes sin levadura (tortillas de harina). Dios hace mucho énfasis en ese detalle de la levadura, repite como 7 millones de veces que los panes no deben llevar levadura. Dios odia dos cosas: los prepucios y la levadura.

Cae la plaga sobre Egipto y mueren todos los primogénitos que no están protegidos por el ritual que dictó Dios. Es una tragedia horrible y todas las casas egipcias están de luto. Dios les dice a los hebreos que se vayan de Egipto, ahora sí, nadie los detendrá. Pero antes de irse demandan a los egipcios que les den todo su oro, su plata y sus vestidos, los egipcios aceptan por miedo a que los ataquen con otro acto de terrorismo sobrenatural.

Es así como los hebreos se liberaron de la esclavitud en Egipto, después de que habitaron ahí 430 años. Dios les ordena que ese día debe conmemorarse cada año, adivinen cómo: comiendo cabrito asado y pan sin levadura.

ÉXODO 13: Los hebreos salen de Egipto y van por el desierto hacia la tierra prometida, Canaán. Dios va adelante de ellos para guiarlos, en forma de nube en el día, y en forma de columna de fuego por la noche. Dios sigue de necio repitiendo que no deben de comer pan con levadura.

ÉXODO 14: Dios está aburrido y quiere entretenerse con más actos de sadismo. Controla otra vez la mente del Faraón para que persiga a los hebreos y los trate de matar. El Faraón sale con toda su caballería a alcanzar a los israelitas. Cuando los hebreos ven que los egipcios les están pisando los talones, empiezan a temer y llorar, y se quejan con Moisés:

Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?
¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Que mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.

Suenan como unos dramosos malagradecidos, pero tienen razón; hubiera sido mejor que nunca los liberara Moisés de los egipcios. Pero eso lo veremos después.

Dios le instruye a Moisés que marche con su pueblo a través del Mar Rojo. Si menea su bastón puede hacer un poder mágico y separar las aguas del mar. Los hebreos pasan caminando entre las aguas y Dios controla a los egipcios para que los sigan. Una vez que los hebreos llegan al otro lado, Dios hace caer las aguas sobre los egipcios y sepulta a todos bajo el mar. Esto hace que la fé de los israelitas se reavive.

ÉXODO 15: Vagan un poco más por el desierto y les da sed. Llegan a un lago de agua amarga y Moisés hace un milagro para que se transforme en agua dulce. Dios amenaza sutilmente a los israelitas diciéndoles que si lo obedecen en todo, nunca les mandará plagas horribles como a los egipcios.

ÉXODO 16: Siguen peregrinando por el desierto y los hebreos se vuelven a quejar: tienen hambre, habría sido mejor ser esclavos de egipto que morir de hambre en el desierto, blablabla, etc. Como si no supieran que Moisés va a hacer algún milagro para rescatarlos, como siempre. Si yo fuera Moisés ya los habría dejado abandonados a que regresen a Egipto o se momifiquen bajo el sol desértico. Pero Moisés tiene que obedecer a Dios o se arriesga a despertar su cólera.

Dios escucha los quejidos y hace llover una cosa que se llama maná, es como una especie de pan y lo describen como "una cosa menuda, redonda, menuda, como una helada sobre la tierra". No sólo es menuda y redonda, además es menuda. Hay reglas complicadas para comer el maná: deben de tomar sólo un pan por día, excepto el sexto día, que deben tomar dos, porque el séptimo día es el sábado y nadie debe de recoger comida los sábados. Obviamente, desobedecer estas reglas tiene consecuencias muy graves.

ÉXODO 17: El pueblo se vuelve a quejar de que tiene sed y repiten el mismo sonsonete de siempre. Dios le ordena a Moisés que golpee una piedra con su bastón y brotará agua de esta. Sucede así y todos beben agua. 

En eso, llega un rey llamado Amalec y manda a su ejército a que pelee contra Israel. Moisés tiene el poder de hacer vencer a los israelitas, pero sólo si tiene su mano alzada, y cuando se cansa de tener la mano en esa posición los israelitas empiezan a ser vencidos. Entonces llegan los amigos de Moisés y le ayudan a apoyarse para que no se canse. Los hebreos vencen a Amalec y matan a todos.

ÉXODO 18: Moisés se reúne con su suegro, Jetro. Jetro ve que Moisés está muy ocupado porque tiene que juzgar y resolver las disputas de todo el pueblo israelita, entonces le enseña a nombrar jueces, enseñarles las leyes y delegar la responsabilidad.

ÉXODO 19: Llevan tres meses caminando por el desierto y llegan al Monte Sinaí. Dios amenaza un poco más a Moises, diciéndole algo así como "Si me obedecen en todo, haré que tengan abundancia y los trataré muy bien. Pero si me desobedecen, bueno, ya vieron lo que hice con los Egipcios". Dios le llama a Moisés para que suba al monte y tendrán una conferencia. Pero nadie más puede subir.

¡Continuará! En el siguiente capítulo, Dios le dictará sus leyes a Moisés. ¿De qué se tratan estas leyes? No puedo contener mi emoción.