PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 37: Coprolalia

¿Están listos para un capítulo fresco, recién sacado del horno de PANCHO LEE LA BIBLIA? Abran sus ojos, sus mentes, sus corazones, sus estómagos y sus bocas para recibir las dulces y jugosas explosiones de sabroso conocimiento que lanzaré sobre ustedes. ¡Aquí van!

1 REYES 14: Se enferma el hijo de Jeroboam, y su esposa va con el profeta Ahías para que le ayude. En vez de ayudarle, Ahías le pasa un comunicado de Dios, quien anuncia el futuro lúgubre que tendrá la descendencia de Jeroboam, por desobedecerle. Además, algo raro sobre mear en paredes:

Por tanto, he aquí que yo traigo el mal sobre la casa de Jeroboam, y yo talaré de Jeroboam todo meante a la pared, así el guardado como el quedado en Israel; y quemaré la posteridad de la casa de Jeroboam, como es quemado el estiércol, hasta que sea acabada.
El que muriere de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán los perros; y el que muriere en el campo, lo comerán las aves del cielo; porque el SEÑOR lo ha dicho.

Dios también le comunica que su hijo se va a morir en cuanto regrese a la casa, y que castigará a todo Israel y los esparcirá hasta el otro lado del río Éufrates.

Se muere el niño, y luego brincamos en el tiempo hasta que Jeroboam se muere, después de reinar Israel por 22 años. 

Vamos con Roboam, quien reina en Judá. Él también se pone a alabar a dioses paganos, y Dios se enoja con él. Durante todo su reino tuvo guerras contra Egipto e Israel. Hasta que él también se muere. Su mamá se llamaba Naama, amonita, y el hijo que heredó su reino se llama Abiam.

1 REYES 15-16: Nos cuentan rápidamente muchas generaciones de reyes, tanto de Israel como de Judá, que heredan sus reinos respectivos, hacen la guerra entre ellos, y se mueren. Algunos de ellos adoran a dioses paganos, Dios se enoja con ellos y los mata o alguien más los asesina. Todo este tiempo Dios se queja de que ninguno de estos reyes es tan perfecto como su amado David:

Por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos del SEÑOR, y de ninguna cosa que le mandara se había apartado en todos los días de su vida, excepto el negocio de Urías, el heteo.

En la Biblia, el asesinato es menos grave que la diversidad religiosa.

También hay una parte que me llamó la atención: La madre del rey Abiam se llama Maaca, hija de Abisalom. Abiam le hereda su reino a su hijo Asa, quien también es hijo de Maaca, hija de Abisalom. ¿Significa esto que Abiam tuvo hijos con su mamá? Bueno, cada quién...

1 REYES 17: El rey actual de Israel es Acab, que cometió la imprudencia de casarse con una mujer extranjera, llamada Jezabel. Y obvio los dos adoran a su dios pagano Baal.

El profeta Elías le avisa a Acab que no caerá lluvia en su tierra, hasta que Dios le indique lo contrario. Elías se va a vivir a la orilla de un río, y Dios le manda cuervos que le dan pan. ¡Qué bonito! El río se seca por la falta de lluvia, entonces Elías se va a una ciudad llamada Sarepta, donde una mujer viuda le da morada y le da un vaso de agua para beber. Cuando Elías pide pan, la mujer le dice que sólo tiene suficiente harina y aceite para que ella y su hijo coman un solo bocado, después de eso morirán de hambre porque no hay nada que comer. Elías le dice que si le dan de comer primero a él, todo estará bien. Entonces la señora hace como le dice y Dios hace que el aceite y la harina rindan por muchos días, milagrosamente. También cura la enfermedad del hijo.

1 REYES 18: Dios le dice a Elías que ya se va a acabar la sequía, que vaya con Acab a avisarle.

Nos revelan algo que no nos habían contado antes: Jezabel, además de escribir en su blog, se dedicaba a matar profetas de YHWH a diestra y siniestra. Su mayordomo, Abdías, era muy fiel a Dios y ayudó a cien profetas a escapar y esconderse en cuevas.

Abdías va caminando por ahí y se encuentra a Elías, quien le ordena que vaya con su amo Acab y le avise que lo quiere ver. Acab tiene miedo de decirle estas noticias al rey, ya que está buscando profetas para matarlos y tal vez, de pasada, también lo maten a él. Elías se cansa de los lloriqueos de Abdías y va en persona a encontrarse con Acab.

Cuando Elías llega con Acab, lo reta a un concurso peculiar: Van a organizar una carne asada, donde se sacrificarán dos bueyes y cada uno se pondrá sobre leños separados. Todos los sacerdotes de Baal que le sirven a Acab estarán frente a un sacrificio, y Elías estará frente al otro. Ambos equipos le rezarán a su dios respectivo para que encienda los leños, y el equipo que logre encender sus leños con sólo sus rezos, podrá matar al otro equipo.

Se lleva a cabo el concurso: los 450 profetas de Baal contra Elías. Los profetas de Baal rezan, bailan, cantan y gritan, sin conseguir que Baal les conteste ni que broten llamas de los troncos. Todo esto mientras Elías se burla de ellos, diciendo que tal vez Baal no les contesta porque fue a la letrina. Estos capítulos están llenos de humor escatológico. Caca, pipí.

Una vez que se cansan, Elías improvisa un altar con piedras que se encuentra tiradas por ahí, derrama agua sobre el buey y la leña, para que todo esté bien húmedo, invoca el poder de Dios, y cae un rayo de fuego sobre el holocausto, que consume la leña y la carne con sus llamas. Todo el pueblo que presencia este milagro queda convencido de la superioridad de Dios sobre Baal, y se ponen a alabarlo. A ver cuánto les dura.

Elías manda que atrapen a todos los profetas de Baal, los mata y tira sus cuerpos en el río. Entonces comienza a llover.

1 REYES 19: Jezabel se enojó mucho con Elías y amenaza con matarlo. Entonces Elías huye de la ciudad hacia Judá. Cuando va atravesando el desierto, se sienta debajo de un árbol y tiene pensamientos suicidas. Llega un ángel para levantarle los ánimos, y le da una torta para que coma. Revitalizado por la torta, Elías logra caminar a través del desierto cuarenta días (de seguro era de tamal), hasta que llega a un monte llamado Horeb y se refugia en una cueva.

Elías escucha la voz de Dios, que le dice que salga de la cueva a presenciar lo que está sucediendo. Afuera de su refugio hay un poderoso viento que levanta piedras y destruye montañas, seguido por un terremoto, y después una tormenta de fuego. Después de este espectáculo destructivo, Dios le dicta a Elías lo que va a suceder: Debe de ir a Siria, y ungir a un tal Hazael como el rey de ahí. Luego debe de ungir a Jehú como rey de Israel, y también a Eliseo como el próximo profeta. Entre estos tres, se encargarán de matar a todos los Israelitas que adoraron a Baal, hasta que queden solamente los 7,000 que fueron fieles a Dios.

Elías parte inmediatamente a cumplir los mandatos que le ordenó Dios, y se encuentra a Eliseo, un ranchero arando el campo. Lo nombra como profeta y los dos se van juntos a seguir con la misión.

¡Continuará!