PANCHO LEE LA BIBLIA PARTE 39: Eliseo el severo

Si me dices qué traigo aquí, será todo para ti. Dulce no es, fruta no es, nieve tampoco es. ¡Es un nuevo capítulo de PANCHO LEE LA BIBLIA! Ábrelo y descubre las maravillas que se encuentran dentro de él.

¿Por qué Dios se enoja tanto de que los israelitas alaben a otros dioses? Si Dios es el dios más poderoso de todos, y de hecho los demás dioses son sus súbditos (como lo vimos cuando el ídolo de Baal se arrodilló frente al tabernáculo), ¿A él en qué le afecta? ¿Por qué hace tantos berrinches si ya sabe de antemano que lo van a desobedecer? Tal vez descubramos la respuesta a este y otros misterios, a continuación:

2 REYES 1: El rey de Israel es Ocozías. Se enferma y manda mensajeros a consultar a Baal-zebub para ver si se va a sanar de su enfermedad. Esto enfurece a Dios, quien envía al profeta Elías a anunciarles su castigo. Elías se topa con los mensajeros y les profetiza que Ocozías morirá por su infidelidad. Cuando Ocozías se entera de esto, manda un escuadrón de 50 soldados a matar a Elías, pero cuando se topan con el profeta, él hace que llueva fuego sobre ellos y los mata a todos. Ocozías envía a otros 50 soldados, y les sucede lo mismo. Negándose a aprender, envía al tercer escuadrón, pero el capitán es menos necio que Ocozías, se arrodilla frente a Elías y le ruega que no los mate con una lluvia de fuego. Elías se apiada de ellos, sin embargo, su profecía no cambia, el rey Ocozías se muere por su enfermedad. Su hermano, Joram, hereda el reino ya que Ocozías no tenía hijos. 

2 REYES 2: Elías va caminando por ahí con Eliseo y presiente que ya se acerca el momento de su muerte. Le dice a Eliseo que ya no lo siga en sus viajes, mas él se niega a dejarlo sólo. Van vagando por todo Israel, llegan al río Jordán, y Elías parte las aguas con sus poderes mágicos para cruzar al otro lado. 

Cuando llegan al otro lado del Jordán, de repente desciende del cielo una carroza de fuego jalada por caballos de fuego. Elías se sube al carro y se eleva al cielo sobre un torbellino. Eliseo se pone muy triste de perder a Elías, pero lo bueno es que heredó sus poderes, se regresa de donde vino, y parte las aguas del Jordán para cruzar de nuevo. Llega a un pueblo donde la gente se queja que el río está contaminado. Eliseo usa sus poderes para purificar el río.

Eliseo sigue viajando, y se topa con una pandilla de niños que se burlan de su calvicie. Esto enfurece al profeta, es un tema sensible para él, maldice a los niños e invoca a dos osos, que despedazan a 42 de los niños. ¡Mocosos jodones!

2 REYES 3: Cuando murió Acab, el rey de Moab se rebeló contra Israel, y dejó de mandar las ovejas que pagaba como tributo. Joram, el rey actual de Israel, le llama a Josafat, el rey de Judá, para que se le una en la pelea contra Moab. Para llegar allá, tienen que cruzar el desierto por siete días. Se les acaba el agua y la comida (tal vez debieron de preparase un poquito mejor antes de cruzar un desierto) y, desesperado, el rey Joram empieza a llorar y a quejarse de que Dios los ha abandonado.

Josafat decide consultar con el profeta Eliseo. Él no le quiere ayudar a Joram por alabar a dioses paganos. Sin embargo, al final decide hacer un milagro por el bien de Josafat e inunda el desierto con agua. Eliseo también dice que Dios les concederá la victoria contra los moabitas, les ordena que los maten a todos, destruyan todas sus ciudades, talen todos los árboles, tapen todas sus fuentes de agua, y arruinen todas sus tierras fértiles.

Los ejércitos de Israel beben del agua que inunda el desierto. Cuando llegan los de Moab a pelear, ven el reflejo rojo del sol de la mañana sobre el agua, la confunden con sangre y piensan que los ejércitos de Israel y Judá se mataron entre ellos. Cuando se acercan a darles el golpe de gracia, las fuerzas de Israel se levantan para pelear, y matan a todo el ejército de Moab. Después de ganar la batalla hacen todo lo que les ordenó Dios y destruyen todo a su paso.

Cuando el rey de Moab se da cuenta que ha sido vencido, mata a su hijo primogénito por ninguna razón, estrellándolo contra la pared.

2 REYES 4: Eliseo va viajando por ahí haciendo milagros, multiplica la comida y el aceite, revive niños y purifica sopas envenenadas.

2 REYES 5: Naamán es un general muy valiente y honorable del ejército de Siria, pero está enfermo de lepra. Una esclava de él le recomienda que vaya con Eliseo para que le cure su enfermedad y él decide ir. El rey de Siria le da permiso de ir, le da también una bolsa llena de plata y vestidos elegantes, para que se los regale al profeta, y también le envía una carta al rey de Israel para que deje pasar a Naamán.

El rey Joram, al leer la carta del rey de Siria, se rasga las vestiduras (son unos dramosos que por todo se arrancan los pelos y se rompen la ropa), no quiere dejar pasar al general de un ejército enemigo. Mas Eliseo le dice que no sea chillón y que deje que Naamán lo visite.

Cuando llega Naamán con Eliseo, él le dice que para quitarse la lepra lo único que tiene que hacer es lavarse el cuerpo siete veces en el río Jordán. Naamán es incrédulo, pero sigue las instrucciones de Eliseo y ve con asombro cómo tienen efecto inmediatamente y se le regenera la piel. Naamán regresa con Eliseo, convencido del poder de Dios, y promete no alabar a ningún Dios mas que a él. Le ofrece al profeta los regalos que le dio el rey de Siria, pero Eliseo no los acepta.

Naamán se regresa a su casa, pero un sirviente de Eliseo, llamado Giezi, lo detiene y le miente, diciéndole que Eliseo le dijo que siempre sí quería los regalos. Naamán le da la plata y los vestidos a Giezi, y él los guarda en una cueva. Cuando Giezi regresa con Eliseo, el profeta sabe que ha robado los regalos, y maldice a él y a sus hijos con la lepra que le quitó a Naamán. ¡Ándele wey! 

2 REYES 6: Los discípulos de Eliseo están construyendo una casa nueva al lado del río Jordán. Uno de los discípulos blande su hacha con demasiado ahínco y la tira en el río accidentalmente, esto le causa mucha angustia, porque era prestada. Eliseo hace un milagro y recupera el hacha.

El rey de Siria mueve sus ejércitos para invadir a Israel y decide atacar la ciudad donde vive Eliseo, ya que el profeta le da una gran ventaja a los israelitas con sus poderes. Cuando ataca la ciudad, Eliseo hace que todos los soldados se queden ciegos, luego los hipnotiza para que lo sigan hasta el corazón de Samaria, la ciudad donde reside el rey de Israel. El rey quiere matarlos a todos, pero Eliseo lo convence de que les dé de comer y los deje huir. Es muy inconsistente Eliseo con esto de la piedad, al ejército de soldados asesinos los perdona, pero a los niños burlones los condena a ser devorados por osos.

Ciertamente, al siguiente día vuelven a invadir los sirios, y ponen a Samaria bajo un asedio que no deja a nadie entrar ni salir.

Y hubo grande hambre en Samaria, teniendo ellos cerco sobre ella; tanto, que la cabeza de un asno era vendida por ochenta piezas de plata, y la cuarta de un cabo de estiércol de palomas por cinco piezas de plata.

El rey de Israel es testigo de una madre canibalizando a sus hijos, esto hace que se enfurezca mucho con Eliseo por haberle obligado a salvar a los soldados sirios, y jura cortarle la cabeza por su imprudencia. Manda a un sirviente a matar a Eliseo pero el profeta no se inmuta cuando ve venir al asesino.

2 REYES 7: Eliseo hace unos pronósticos extraños sobre el precio de los bienes al día siguiente:

Dijo entonces Eliseo: Oíd la palabra del SEÑOR: Así dijo el SEÑOR: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seah de cebada un siclo, a la puerta de Samaria.

Uno de sus discípulos es incrédulo de su predicción macroeconómica, y expresa sus dudas. Eliseo le dice "He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello". ¿Qué quiso decir con eso? Quién sabe.

Mientras tanto, afuera de las paredes de Samaría, unos leprosos se atreven a infiltrarse al campamento de los sirios, con la esperanza de robar un poco de comida. Encuentran sorprendidos que el campamento está vacío. Resulta que Dios había hecho que sonara un gran estruendo en la noche que aterró a las fuerzas armadas de Siria, y todos huyeron, dejando todas sus pertenencias atrás. Los leprosos comen y beben hasta saciarse, luego se roban un puñado de objetos valiosos y los esconden en una cueva. Después de eso, le avisan a los guardias de las paredes de Samaria lo que ha sucedido.

El rey de Israel sospecha que es un engaño para emboscarlos, así que manda a un equipo de vigilantes a que confirmen que en verdad se han ido los sirios. Ellos confirman que es cierto, no hay rastro de los sirios hasta el otro lado del Jordán. Toda la gente de la ciudad sale a saquear el campamento, y los granos se venden al precio que predijo Eliseo. El jóven que dudó del profeta muere aplastado bajo los pies de la multitud que sale a comprar trigo y cebada.

Hasta ahí llegan nuestros estudios de hoy. ¡Nos vemos la siguiente semana!