Película Palomera

Cuando una película comete la intolerable ofensa de  ser entretenida, la gente que la recomienda dice: "Está buena, palomera, pero buena". Esa etiqueta de "palomera" es un escudo protector, un campo de fuerza que te proteje de la élite intelectual y evita que te discriminen por haber disfrutado una película divertida, ¡qué horror!

Película perfecta que no necesita etiquetas.

Película perfecta que no necesita etiquetas.

¿Por qué palomera? Tal vez ver películas de arte es una actividad mental demasiado demandante, es imposible comer palomitas y comprender la trama al mismo tiempo. Hasta puede llegar a ser peligroso, puedes sofocarte con una palomita si tratas de entender que algún inadaptado insufrible se está quejando de la sociedad. O tal vez el crujir de las palomitas es demasiado ruidoso y contamina la experiencia sublime del soundtrack. Hay que escuchar con atención los tambores tribales y el clavicordio que complementan exquisitamente el desarrollo de la historia.

O si te ríes durante una película, eso es lo peor. ¿Cómo te atreves? Las películas no son para reir, son ARTE. El arte es para comunicar los sentimientos de alguna vieja que no puede tener hijos/ no quiere tener hijos/ tiene hijos. Las películas son para que te deprimas y luches contra la pesadez de tus párpados. La máxima expresión de alegría o gozo permitida durante una película (una obra de arte cinematográfico, cine de verdad) es un octavo de sonrisa, muy sutil. O tal vez puedes pronunciar un "jeh" débilmente, porque captaste un mensaje ácido e irónico que el director hizo sobre la cultura contemporánea. Jamás debes reir o carcajearte, ni que fueras alguna especie de bárbaro salvaje que come palomitas.