El queso hecho poesía

¡Hola! Soy yo, tu mejor amigo Pancho. No sólo soy un artista mega-exitoso y de gran renombre, también soy un experto en branding. Por eso en el blog de hoy le ayudaré a un negocio local con su slogan.

La otra vez fui a una especie de mall exclusivo para hipsters, era un edificio viejo que remodelaron y quedó todo bonito y "vintage", y estaba lleno de negocios adorables y preciosos, como tiendas de discos de vinil, "barberías" donde te cortan la barba por un millón de pesos, dojos de yoga o como se llamen los lugares donde se hace yoga; y entre los negocios había una tienda de quesos artesanales, lo cual es perfectamente aceptable. Pero el slogan de la tienda era:

"Bienvenidos al mundo del queso hecho poesía".

"Bienvenidos al mundo del queso hecho poesía".

 

Ese slogan hizo que inmediatamente se me quitaran las ganas de entrar a la tienda. Nada es menos apetitoso que la poesía, a nadie le gusta. Ni siquiera a los poetas les gusta la poesía. Lo he dicho muchas veces: la poesía es la prosa de los deshonestos. En cambio, a todo el mundo les gusta el queso, sólo los terroristas odian el queso. ¿Por qué arruinar algo tan bueno con poesía?

Supongo que su intención era decir que hacer queso es un arte, pero en ese caso están invalidando la artisticidad del queso al querer convertirlo en otro tipo de arte. Es como decir "la música hecha pintura". A nadie le interesa eso, la música y la pintura ya son formas de arte válidas y no necesitan ser otra cosa para justificarse. Es como cuando la comida vegetariana quiere imitar al chorizo o a las hamburguesas, si realmente fuera buena, no necesitaría imitar a los alimentos de carne. El queso sólo necesita ser queso, el arte del queso consistiría en explorar los límites de la quesidad, o ser lo más quesudo posible.

No sean tan pretenciosos.